Estos dos colores, cuando se juntan, suben enteros. Y tratándose de maquillaje, esto se traduce en un look fresco, divertido y luminoso. El amarillo como sombra de ojos aporta luz y brillo a la mirada, mientras que un blush rosa es sinónimo de vitalidad y buen humor. Pero ¿Qué ocurriría si los situamos al contrario? ¿Por qué no un blush amarillo y unas sombras en shocking pink? El resultado es un contraste lleno de armonía y muy favorecedor, especialmente para las pieles más claras. Así pasaban las modelos en el desfile primavera/verano del madrileño Emilio de la Morena en la London Fashion Week. Como broche de oro, aplica máscara de pestañas negra para que se abran como un abanico y se vea mejor el color que hay detrás.
BELLEZA
Del rosa al amarillo
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