
David Lynch dice que, para él, el cine ha muerto. El genio del tupé cano rockabilly y las camisas blancas abotonadas hasta el último botón prefiere dedicarse a pintar y a fotografiar; dos artes en las que destaca exactamente por lo mismo que en cine: por lo extraño, atrevido, incomprensible, poético, oscuro y sugerente que muestra. Su última película, “Inland Empire”, ya decía a gritos que Lynch estaba cansado del cine convencional, aunque parezca un adjetivo imposible para su obra. Estaba rodada por completo en digital y el resultado fue aún más complejo que a lo que tiene a sus fans acostumbrados. Él mismo aseguró un par de veces durante el rodaje estar bastante deprimido por no saber hacia dónde iba y calificó el producto final como “el beso de la muerte a un distribuidor”.
También cuenta que las ideas para fotografías y pinturas se le ocurren en proporción exponencial, cosa que no le ocurre con las películas. Por no mencionar lo barato que le sale seguir investigando con el arte de esta manera. Así que, de momento, no habrá más paranoias nuevas suyas que ver en el cine.
Para quien sienta que ya le echa demasiado de menos hay dos opciones. La primera, hacerse con toda su excelente filmografía. La segunda, poner este link en favoritos: http://www.davidlynch.com/dailyreport/index.html
¿Qué espera en la ventana que se va a abrir inmediatamente?
Lynch convertido en hombre del tiempo. Sus predicciones, tan especiales como él, actualizadas cada día.
Y si verle dar el parte del tiempo no es suficiente hay dos opciones más. Una, completamente espiritual: Lynch ha comprado una colina en Berlín para construir una Universidad Esotérica. Desde hace tiempo está muy volcado con la meditación trascendental y parece que esta adquisición puede convertirse en un centro de peregrinación. Otra, más superficial: unas Nike homenaje a “Twin Peaks”, con la mitíquisima lechuza serigrafiada en un lateral. Ojo, que ya sabes lo que se decía en la serie: ‘Las lechuzas no son lo que parecen”.
Texto de Marta H. de Mendoza.
Hola Marta
Me engancho con tus textos, me derrito con David Lynch y me compro Vanidad para leerte (bueno la verdad es que ya la compraba antes pero desde que estas tu mola mucho mas)
Eso que también las periodistas tenéis fans y no solo Espido Freire o Elvira Lindo
Viva Marta H. de Mendoza!!
Ah esto del internet y vanidad en web mola a ver si te prodigas mas
Saludos
Carlos Freijo
el link no tira