Es emocionante que me llamen para escribir sobre publicidad, me encanta escribir sobre cosas de las que no tengo ni la más remota idea. Lo mejor en estos casos es admitirlo y ser sincero, no pasa nada. Además, creo soy la persona acertada para analizar algunos de los spots finalistas del Festival Iberoamericano de la Comunicación Publicitaria, El Sol, de San Sebastián, que son como los Oscars de la Publicidad. ¿Y por qué? Hay varios factores que quiero que tengan en cuenta antes de seguir leyendo; los enumero:
1) Pese a ser un asqueroso consumista, ver más televisión de la cuenta y ser un yonqui de la cultura pop, no me fijo demasiado en la publicidad. Me pasa básicamente lo mismo que con la publi que te mandan al email, es como si no la viera.
2) Muchos anuncios no los entiendo, no sé si es porque están mal hechos, transmiten mal o directamente soy imbécil.
3) En mí calan los spots que se hacen luego famosos y que pasan a la jerga populachera. Ya saben: “A mí plin, yo duermo con Pikolín”, “Buenísimo, al Lidl”, “Scotch Brite, yo no puedo estar sin él”…
4) Soy fan de la nueva corriente de anuncios de tintes surrealistas. Esos que, de repente, recuperan a Georgie Dann, a “Tiburón” de James Bond, nos devuelven a Bud Spencer pegando leches como panes o a Richard Cleyderman y su piano. Con todo esto quiero decir que esta disección será mucho más amena que un tratado de un experto publicitario, pasen y lean, como si fuera un focus group en diferido. Sin más preámbulos pasamos a evaluar los anuncios finalistas.
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Jo no te había leído MySpacero, que buen artículo, me parece lo mejor que he leído sobre publi, guay