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¡Descubrimiento!

Cuando nos encontramos, la imagen que proyecta es contradictoria y bella: un rayo rock atraviesa las salas de una elegancia decadente en un aristocrático hotel. Como si fuera un espectro, abre puertas y ventanas, levanta pesadas cortinas a su paso, liberando yugos del pasado. Observo de lejos; pide un sándwich y un café. Hora exacta: 12: 47. Lea Seydoux. Si nos detenemos en su nombre comprendemos que hay factores que ya se alineaban para que se convirtiera en una de las musas del cine europeo. Sus antepasados Jerome y Nicolas Seydoux andaban embarcados en esta actividad desde antes de que ella naciera, convirtiendo a su familia en una de las más influyentes de las industria cinematográfica francesa y que, gracias a Lea, toma aspecto de gran estirpe. Actualmente prepara la película “Robin Hood”, a las ordenes de Ridley Scott, donde interpretará el papel de la princesa Isabel de Francia y que hace que ya se codee con todos los astros del firmamento de Hollywood: Cate Blanchett, Vanessa Redgrave, Asia Argento. Además, estrena “Malditos bastardos”, de Quentin Tarantino, dando los primeros pasos seguros dentro de una industria que necesita recuperar el brío de una generación activista.
Su presencia no ha pasado desapercibida para los directores creativos de marcas que han visto en ella el ideal perfecto de juventud, belleza y arrojo. Ha trabajado con American Apparel, donde hace un alarde de franqueza sexual al mostrar su cuerpo ceñido por ropa que parece una estricta y literal segunda piel; y otro de sus grandes trabajos en publicidad ha sido la campaña llamada Dangerouse Liasson, para Levi’s. Este papel de modelo lo ejerce a través de la agencia Silent Models, pequeño, exquisito y sofisticado cuartel de maniquíes que alberga otros nombres tan prestigiosos como Carmen Kass, Eva Selezneva, Abby Lee o la actriz Emmanuel Seigner, y que le proporciona trabajos tan selectos como el catálogo de Vanessa Bruno, que fotografió Marc Borthwick.
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…me recuerda la mira de UMA….