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Oliver Laxe

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“Todos vós sodes capitáns” es la primera película de Oliver Laxe, una de las producciones nacionales más importantes del año (ganadora del premio Fipresci en la Quincena de Realizadores de la pasado edición de Cannes) y una notable fuente de energía para el lenguaje cinematográfico. Lo mejor, se estrena el 3 de junio. Hablamos con su director. Seguid de cerca a Oliver.

¿Podrías resumir brevemente tu trayectoria y cómo llegaste al mundo del cine?
He estudiado cine en Barcelona, acabando en Londres. Allí estudio un año en una escuela execrable. Al finalizar los estudios tengo dos opciones, trabajar en el cine para cualquier productora que se dedica a hacer basura humana o escaparme a algún sitio donde poder seguir siendo dueño de mi tiempo para aprender a mi ritmo que es hacer cine. Es 2006. Elijo Marruecos, decidiendo irme a vivir allí antes incluso de conocerlo.

En primer lugar, ¿de donde surge la necesidad de hacer cine y en segundo, de hacer una película como “Todos vós sodes capitáns”?
La necesidad de crear, los sueños, los deseos, nacen todos de la inadaptación. Y yo, afortunadamente, soy un extranjero. Una condición de extranjería que se da en principio al ser hijo de emigrantes (nazco en Francia), y que se refuerza al necesitar siempre de esa “lejanía” que te permite el arte. Es el misterio de la creación, mi atención distrae mi mirada de la realidad para hacer que se deslice hacia lo que no existe, lo que para muchos es la definición de la locura. Me gusta ir a un espacio, sentirlo, y declinarlo en imágenes cinematográficas. “Todos vós sodes capitáns” es precisamente una película sobre las imágenes, sobre la creación. Cuando les preguntamos a los niños sobre la película que estamos haciendo ellos contestan que “eso no es una película”, que una película debe tener una historia y unos personajes. Ahí sale su mirada mediatizada, espectacular, la que todos tenemos, de un cine basado en el relato, en la literatura o en el teatro. Sin embargo, paradójicamente, cuando se les pregunta “qué quereis filmar”, en una salidad que se hace al campo, ellos contestan “un rostro, una montaña, un olivo, la naturaleza, el agua, las ruinas, el trabajo de la gente… ¿Eso no puede ser cine? A mi me enfada que se le busquen etiquetas a mi cine, sea “de autor”, “experimental”, “de los márgenes”…. Me niego rotundamente, mi cine está entroncado con una tradición de autores histórica y que está ahí en los libros, hago simplemente cine. Son los otros los que tienen que buscarles etiquetas a su cine, “cine cuento”, “cine adolescente”, “cine palomita”. No sé…  estoy muy cansado de la pereza y del pragmatismo de estos cineastas hegemónicos, que son las que acaban contaminando al espectador con sus imbecilidades.

En una entrevista hablas de que el arte tiene que hacer visible lo invisible, ¿has tenido alguna revelación últimamente?
No bueno, revelación en el sentido de la revelación, de que algo que pertenece a lo fantasmal surge pues no. Pero si muchas revelaciones de otro orden, cosas que curiosamente una cámara de cine capta, y de las que te das cuenta cuando observas las imágenes repetidas veces. Son azares en muchos casos, pero ¿hay azares no escritos? Me gusta como lo llama Borges, “azaroso destino”. Por ejemplo en la primera escena de la película los niños observan el despegue de un avión. Cuando casi ha desaparecido de su vista, uno le dice a otro: “Si cierras un poco los ojos lo verás mejor”. Esa frase, que no proviene de ningún guión, me parece un perfecto resumen de mi cine, e incluso una sentencia que a mi me vale para la vida. Y es que casi siempre se ven mejor las cosas desde lejos, es obligado ese ligero desenfoque que nos muestra las cosas de las vida tal y como los científicos ya han dicho que son, es decir abiertas e inciertas.

Es evidente que los medios te tienen más en cuenta después del premio en Cannes pero, ¿cuáles son los beneficios de ganar un premio como ese?¿son todo ventajas o también hay algún inconveniente?
El único inconveniente es que la gente aquí en Marruecos se creía que ya era millonario, por aquello de haber salido en la tele y de haber ganado un premio en Cannes. Pero bueno, aparte de ésto, lo que está claro es que el premio es un gran capital simbólico que pienso aprovechar de cara a la siguiente película.

¿Cuáles son, según tú, los retos que se le presentan a un creador audiovisual en el siglo XXI?
Pues ahora más que nunca el peligro es el desencanto. Parece que nacemos ya directamente con el corazón de un niño pero con la mirada de un viejo, ya que al contrario que otras generaciones anteriores, nosotros ya no podemos creer en progresos, utopias o proyectos universales. Eso se acabó y todos lo sentimos muy profundamente, creándose en nosotros un cierto estado de desencanto. El reto es entender que es precisamente el arte, esa “lejanía”, provincia personal, juego, nuestro único espacio de encantamiento.

Somos una generación extremadamente sensible, pero es una sensibilidad que en la mayoría de los casos no viene acompañada de lucidez o de determinación, por lo que acaba siendo un arte más sintomático que una respuesta a las exigencias del siglo. O simplemente es porque este siglo es sumamente retorcido y se hace lo que se puede.

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Entre tus influencias se menciona a Béla Tarr y Tarkovski, ¿qué otros autores, en el sentido más amplio, han marcado tu obra?
Ahora mismo creo que los autores que me han influido lo han hecho por haberme marcado una cierta pauta en lo que se refiere a mi libertad y emancipación como persona, más allá de que me hayan influenciado estilísticamente. Ahí está la eficacia del arte, en la actitud, en el gesto, en lo que desencadena, en la invitación al viaje. Hablo de cineastas, escritores, músicos… Ahora mismo estoy más con los poetas, ya que me enfrento a la misma contradicción que ellos, quiero vivir en la poesía pero me doy cuenta de que la poesía es todo aquello que está antes de la imagen, como en su caso la poesía es lo que hay antes del poema, ese acontecimiento que tan bien ha sabido recoger el haiku.

También he leído que no te importaría rodar una “superproducción” siempre que mantuviera varios niveles de lectura, ¿estás abierto a propuestas?¿Ves posible que en algún momento el cine “convencional” y el cine hecho en los márgenes se confunda?
Ese ha de ser el reto, entender el siglo y tratar de eliminar la barrera entre alta cultura y cultura popular. En mi próxima película hay por ejemplo carreras de camiones y combates de artes marciales, pero no porque quiera colar mi cine en los circuitos de exhibición industrial, ya que no necesito eso, mi película se está pasando por festivales de todo el mundo. Es simplemente que me gustan las carreras y las artes marciales, soy un hijo de los ochenta y noventa. A ver si puedo transformar ese mundo en otro más hermoso.

¿Crees que el “lenguaje cinematográfico” atraviesa un buen momento?¿Por qué?
Si, cada vez se confía más en la imagen. El campo de exploración es infinito. Y todo lo que se descubra en él son cosas que aplicaremos a nuestra vida, a nuestra manera de percibir las cosas, evolucionando de esta manera nuestro nivel de conciencia. No son desde luego éstas las preocupaciones del cine hegemónico.

¿Es posible hacer cine en los márgenes y vivir de ello?
Con dificultad. ahora las televisiones, incluidas las públicas, ya no compran este tipo de cine. Y sin la ayuda de las televisiones está abocado a desaparecer.

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¿Cuál es, según tú, la mejor manera de exhibir y distribuir una película de este tipo?
Está la cosa complicada, pero tenemos ahí el ejemplo de una distribuidora llamada Golem que sabe mover muy bien las películas, trabajando con pocas copias y haciendo campañas muy modestas pero acertadas. La mejor manera de distribuir una película es creando con ella el público de la siguiente, una responsabilidad de distribuidores, instituciones, teles, productores y autores, unicamente asumida por estos últimos.

¿Qué se te pasa por la cabeza cuando te cruzas con una comedia romántica americana, por ejemplo, un domingo por la tarde?
Nada, que están perdidos. No sé, que una cosa es el entretenimiento y otra cosa el arte, que no es lo mismo la intensidad que el infinito.

Me sorprendió verte en el EPS (El suplemento dominical del diario El País) junto a un puñado de actores jóvenes, ¿te planteas trabajar con actores profesionales? Esos actores, ¿conocían de tu existencia?
Pocos me conocen, y casi lo prefiero, ya que eres más peligroso de esta manera, cuando nadie te espera. Mejor estar en la sombra, es la posición del arte. En el futuro trabajaré con actores, pero cuando pueda hacerlo con los buenos, que en este maldito país son cuatro.

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Por José Ganga.
Fotografía de Olivier Marceny.

“Todos vós sodes capitáns” de Oliver Laxe.
Estreno 3 de junio.
La película se proyectará en las salas
Madrid (Sala Berlanga), Barcelona (Cinemes Girona) y A Coruña (Cines Filmax).

2 Comments

  1. Elisa De cordoba

    30/05/2011 at 19:20

    Sabrosa entrevista, llena de matices y respuestas inteligentes, el personaje lo merece la revista es un altar.

  2. Fran

    31/05/2011 at 12:55

    Yo solo obserbo ingratitud, por alguien que ha sido promocionado intencionadamente. Su película es justa con la imagen, pero de ahí a ser defendido con tanto ánimo… Por una parte, se posiciona en la crítica, sorprendendo a aquellos que se dejan llevar por el curso de los acontecimientos, bien. Después, solicita ayudas en el país que califica de maldito, aunque de esto no nombra nada.

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