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Entrevista a actores de Los que besan bien

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Durante cada jueves del pasado mes de junio, el aforo del teatro Garaje Lumière se completaba desde varios días antes. Un centenar de personas acudieron cada noche a disfrutar de “Los que besan bien”, la historia con la que su artífice, Álvaro Aránguez, se ha asegurado una segunda temporada para septiembre.

Este joven director y guionista pertenece a esa oleada de nuevos cineastas con muchas ganas de hacer cosas y pocos recursos para llevarlas a cabo. Sus textos le han convertido en una especie de gurú de las jóvenes generaciones de actores, con las que comparte el mismo entusiasmo por el arte escénico, que acompaña al ser humano desde los albores de su existencia. Con ellos ha formado su pequeño círculo íntimo, casi familiar, de colaboradores habituales con los que pone rostro y voz a los diferentes personajes que crea en su imaginario.

“Los que besan bien” transcurre alrededor de una misma cama a modo de plano-secuencia, sin descansos, sin cortes ni aplausos entre escena y escena por especificaciones del teatro, norma que cuesta recordar en determinados puntos de la función. Son cuatro historias donde se reflejan diferentes momentos del amor (y del sexo también) desde la perspectiva de cuatro parejas muy distintas: una mujer adulta interpretada por Chos Corzo que, cual cougar, mantiene una relación con Daniel Eusse, bastantes más años menor que ella; una pareja heterosexual formada por Javier Calvo y Marta Castellote, otra lesbiana interpretada por Adriana Torrebejano y Ana del Rey y por último la que surge entre Ignacio Montes y Fernando Tielve. Como en la obra, las entrevistas se realizan en distintos momentos y días, entre nervios previos, saludos, felicitaciones y botellines de cerveza, ya que muchos compañeros y amigos como Álex García, Ana de Armas o Úrsula Corberó han acudido a dar apoyo como buenos colegas de profesión.

Javier Calvo y Marta Castellote

Javier Calvo y Marta Castellote

 

Javier Calvo dejó patente su facilidad para la comedia tras su paso por “Física o Química” y, después de varias obras de teatro y microteatro se mueve como pluma al viento por el escenario, aunque confiese salir “nervioso perdido”. Aránguez y él se conocieron en el cumpleaños de Andrea Ros, una cara frecuente en los proyectos del director, como en el corto “Hannah o Miley”, por el que está nominada a mejor actriz en el Notodofilmfest. A partir de ahí, el director contaría con él para representar “Carachina” junto a Andrea Ros, obra que llenó con éxito durante su estancia en microteatro, como todas las que ha presentado. Después le adjudicó el papel en ésta, su primera obra para Garaje Lumière, donde en apenas quince minutos, el actor pasa del humor al drama y viceversa con una naturalidad que acapara toda la atención.

Conoció a su compañera de cama Marta Castellote en los ensayos. Al igual que sus compañeros, ella también ha pasado por diferentes escenarios, la última vez con “En la otra habitación”, una obra dirigida por Paloma Pedrero y con la que probablemente se irá en octubre al Teatro Gaudí en Barcelona. Además está pendiente de confirmación para presentar en el Festival de Sitges una película de terror que ha rodado con Alfredo Montera, “La Cueva”.

No queda ni una hora para que empiece la que será tercera función del mes y ambos parece que lo tienen todo bajo control. Pero el público es el público y para Calvo, los nervios van en proporción a las dimensiones de la sala. “Cuando estás en un teatro más pequeño puedes controlar más la intimidad, pero generar esa intimidad es siempre más complicado en un sitio grande, tienes que llegar a mucha más gente. Aunque tampoco es que esto sea el Teatro Español…”. Esa intimidad va implícita en los textos de Aránguez, quien ha dejado de lado las peleas con una industria que no pasa por su mejor momento y que sin embargo, ha provocado una rebelión entre los autores. Una reacción que reconforta y renueva los ánimos. Javier añade una lectura positiva más: “Al no haber dinero de verdad, hace que nos juntemos en estos lugares gente que empieza, gente con mucho talento y gente con mucha experiencia. Aquí somos actores que trabajamos, que hemos salido en sitios, y estamos todos juntos investigando cosas nuevas. La gente decide hacer sus propios proyectos porque no espera que la llamen”.

 

Adriana Torrebejano y Ana del Rey

Adriana Torrebejano y Ana del Rey

 

El bikram yoga las unió antes de que lo hiciera el director, al que dijeron “sí quiero” incluso antes de leer el guión. “Es Dios –sentencia Adriana al referirse a Álvaro-. Me lo propuso porque me enfadé muchísimo al saber que tenía una obra y no me había llamado, porque tenía muchas ganas de trabajar con él, y él de trabajar conmigo. Al final me lo propuso y le dije que adelante”. La de Torrebejano y del Rey es una historia tierna de una pareja que aunque se quiere, decide poner fecha de caducidad a su relación: “Saben que su relación tiene un fin y deciden acabarla de una manera muy original, para eso hay que ver la obra…”, dice del Rey, media hora antes de que de comienzo.

Nos quedamos con la cara de Ana del Rey en cuanto asomó su talento por La Pecera de Eva y después de varias obras en microteatro, dos de ellas escritas y dirigidas por Nancho Novo, pisa fuerte y habla alto y claro en el escenario. Bailarina y actriz, reconoce que en microteatro sintió por primera vez vergüenza al tener al público tan cerca y, al contrario que Javier Calvo, sigue pensado lo mismo sobre los espacios pequeños. “Me intimida el hecho de tener a la gente tan cerca porque puedes ver todas las reacciones y cómo interpretan cada una de las cosas que estás haciendo. Tienes que estar súper concentrado porque es muy fácil distraerte y tienes que ser súper precisa porque no puedes disfrazar nada. Luego mola porque al ver todas las reacciones del público, te lo transmiten y te lo contagian… es un arma de doble filo”.

Si en Tierra de Lobos intentaron convencer sin éxito a Isabel, personaje de Adriana Torrebejano, de que ser lesbiana era un pecado mortal, en esta relación lo que parece ser un pecado mortal es estar emparejada. Lo cierto es que ambas hacen muy buena pareja sobre el escenario. Ella es seis años menor que Ana y sin embargo tal diferencia es inapreciable una vez empieza a decir las primeras líneas. Ninguna de las dos es el prototipo de lesbiana. Salen perfectas y sin artificios al escenario, con la misma camiseta, la cara lavada y una coleta. La amistad que se ha creado entre todos hace que se sientan muy seguros sobre el escenario unos con otros, al contrario de quien piense que el exceso de confianza puede pasarles factura. “Yo creo que es mejor porque cuando te conoces, sabes cuando uno necesita su espacio, cuando está ensayando o cuando quiere concentración o cuando necesita un abrazo”, dice Adriana. Ana le secunda “ sí, si en algún momento de la obra, por cosas del directo, pasa cualquier cosa que le distrae al otro, o que le emociona o que le enfada, le ayudas a resolverlo, y eso es un punto a favor”.

Ignacio Montes y Fernando Tielve

Fernando Tielve y Nacho Montes

 

En esta ocasión nos encontramos en el último día de función hasta septiembre. En Garaje Lumière se respira una sensación agridulce de celebración y tristeza por cerrar un ciclo. Parece que hay más gente que nunca, cada quién con un clásico botellín de cerveza, o un gin tonic y algún cupcake con las siglas “LQBB”, traídos especialmente para la ocasión. Aunque es tarde, están agotados y hay que atender debidamente a todos los amigos que han ido a ver la última función, los dos actores están dispuestos a hacerles esperar.

Ignacio Montes sale de esa prolífica cantera de actores que pasaron por la serie La Pecera de Eva. Ha participado en otras series como Los Serrano o Gominolas y ésta es su primera experiencia en teatro profesional, de la que dice haber merecido muchísimo la pena. Tiene pendiente el estreno de en Venezuela el 30 de noviembre de “Azul, rosa y no tan rosa”, una peli que rodó allí el año pasado, y también “El
Hijo”
, un corto de Venci Kostov. Es uno de los más jovencitos del reparto, pero no lo aparenta en absoluto sobre el escenario. Álvaro Aránguez  ha sabido sacar la esencia de todos ellos sin alterarla y de él destaca “la maravillosa persona que es y la sensibilidad tan grande que tiene”.

En la otra balanza se encuentra Fernando Tielve y su larga experiencia en la industria. Con más de una decena de películas, algunas grandes producciones y la mayoría títulos independientes, la última donde lo pudimos ver fue en la ópera prima de Roberto Pérez Toledo, “Seis puntos sobre Emma”, junto a Verónica Echegui. Antes de ésta función, casi de seguido, hace “Príncipe y mendigo” de Mark Twain. Ese detalle se refleja en su actuación a la hora de proyectar la voz y de moverse por el escenario. Tielve destaca del director que el teatro que hace es muy cinematográfico, muy cine independiente en teatro. Lo veo algo genuino y se me abre una puerta porque no se parece a nada que haya hecho”. Ahora está en Berlín rodando “Lose your head”, su nueva película independiente a las órdenes de Stefan Westerwelle y Patrick Shuckmann: “encantado de viajar y de que me den estas oportunidades. Lo bueno de este trabajo es que lo puedes hacer encualquier sitio. Me siento muy afortunado de que me lleguen estos proyectos”. También está preparando para febrero una función con su amigo Javier Calvo con la compañía La Tristura.

En esta pareja hay tanta compenetración, dentro y fuera del escenario, que cuesta creer que se conocieran hace relativamente poco tiempo en un curso con Strasberg. Esta complicidad fue creciendo en los ensayos en casa del director para dar como resultado una de las escenas con más afecto, humor y contacto físico de por medio. “Con Nacho ha habido mucha química en el trabajo y cuando hay conexión sale solo. Me gusta cuando la gente se presta tanto sin ningún tipo de prejuicio. Nosotros tenemos una escena, no complicada pero con mucho contacto físico y sexual, era una escena comprometida. Se agradece mucho que actores como Nacho se entreguen tanto, no tienes que hacer nada, sólo tienes que salir y disfrutar de la escena y de tu compañero”, explica Tielve. Su compañero tampoco escatima en elogios: “aparte del pedazo de actor que es, como compañero y como persona es un encanto. Es un tío súper loco y a mi me encanta la gente loca y divertida”. Casualidades de la vida, se juntaron de nuevo para hacer un  teaser, “Furry Boys”,  para el festival FIRE!! de cine gay y lésbico de Barcelona (que terminará el próximo día quince).

Aunque en ese momento estaba en el aire que podría haber una gira, que debería haber una gira y que “Los que besan bien” no se podía quedar en cuatro funciones (hubo una quinta extra), ya está confirmado que volverán después de verano y esperemos que los bien besados se queden una larga temporada. Siempre nos quedará el teatro.

 

Texto por Amanda Cámara

Fotos por Alicia Nacenta

 

 

 

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