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Los múltiples Luises

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Luis Magrinyá es, sin lugar a dudas, uno de los escritores más interesantes del contexto hispanoparlante. Luis se dió a conocer en el año 93 con una compilación de cuentos llamada “Los aéreos” y con “Los dos Luises” ganó en el año 2000 el Premio Herralde de literatura. En 2010, tras varias obras a sus espaldas, ha publicado un artefacto literario propio de una mente madura: Habitación doble. Aquí encontramos ocho relatos sin aparente relación, donde los espacios de sentido deben ser abiertos por el propio lector a medida que transcurre la lectura. Un conjunto más que estimulante, habitado por personajes humanos, quizás demasiado humanos. Su prosa es brillante y fluída, sin exceso de florituras e irremediablemente postmoderna. Charlamos con él para acabar reafirmándonos en eso que una vez dijo Rafael Conte: “Magrinyá merece la pena”.

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Foto de Pepe Moll de Alba

¿Cuál es el germen de Habitación doble?
El germen de Habitación doble está realmente en mi libro anterior, Intrusos y huéspedes. De hecho, considero los dos un mismo libro, basado en la yuxtaposición de dos historias que pueden o no ocurrirle a un mismo personaje, que pueden o no tener un mismo narrador, pero entre las cuales ha pasado el tiempo y ha dejado sus secuelas. Intrusos se componía del diario de un hombre deprimido, recluido y solitario al que asustaban las drogas y la vida en general, y del diario de ese mismo hombre casi un año después, en el que se le veía feliz, fabricando éxtasis en la cocina de su casa y en la grata compañía de unos veinteañeros descerebrados pero ideales. (Ahora estoy viendo Breaking Bad y me sorprenden algunas similitudes.) Estas transformaciones, estas consecuencias inesperadas de los estados anímicos, de las decisiones o indecisiones, o simplemente de lo que te cae encima… me interesan mucho, y Habitación doble prosigue esa estructura y ese camino.

En tu libro podemos disfrutar de diferentes registros literarios (ensayo, una suerte de guión), ¿en cuál te sientes más cómodo?
Me siento cómodo pudiendo practicar todos los que se me ocurren y creo que me van a salir bien. Y me siento cómodo sobre todo reuniéndolos en un mismo libro. Esto crea relaciones ocultas extrañas. Habitación doble termina con un ensayo. De hecho, también empieza con un pequeño ensayo que se incluye en el primer capítulo, donde la narradora analiza ciertas trampas del género narrativo. Tanto en uno como en otro caso el pensamiento abstracto típico del ensayo está personalizado y remite a algo muy concreto y vivido: en el primer capítulo, a la relación de la narradora con un cantante indie al que dobla en edad; en el ensayo final, a mi propio interés personal por los asesinos en serie y por la paternidad, que intento explicar. Quiero pensar que este tipo de cosas sobrevuelan todo el libro, aunque sólo sea porque coinciden en él.

¿La estructura del libro fue algo premeditado o surgió de manera orgánica?
Como he dicho antes, la estructura es totalmente premeditada. Lo que no es premeditado es el rumbo: yo no sabía, ni quería saber, adónde llevaría esta reunión atómica de historias y registros dispares. No sabía si al final saldría un conjunto con sentido o sin él. No quise forzar las cosas ni en una dirección o en otra, aunque confieso que a mí me habría gustado que al final saliera un disparate. Luego me pareció que no. Que todo tenía muchísimo sentido y que además era un libro absurdamente unitario. Pues vaya.

Uno de los protagonistas de tu libro dice que “todo arte lleva la maldición de la autobiografía”. ¿Hasta qué punto consideras Habitación una maldición?
¿Una maldición? Qué va. Una bendición, más bien, jajaja. Estoy muy contento con el libro. Pero sí es cierto que hay cierto determinismo de lo autobiográfico… porque ¿qué vamos a contar si no es lo que conocemos, lo que nos interesa, lo que nos ha pasado, lo que hemos visto que les pasa a los demás? Pero la frase que citas se dice en el libro en un contexto para mí muy interesante: la dice un aspirante a artista conceptual que cree que en su vida no pasa nada singular y que aun así decide que, aun sin ningún glamour ni ninguna tragedia ni ninguna Gran Intensidad de Occidente, puede construir algo artístico sobre su propia insignificancia. Aunque le quede «feo y poco plástico». Me he dado cuenta de que muchos escritores están algo acomplejados por no tener una de esas vidas que merecen una biografía, y entonces se lanzan a tomar inanidades por grandes experiencias o a fabricarse esas «grandes experiencias» ellos mismos. El público, por cierto, también espera eso. Mis libros en general tratan de desterrar esos complejos y esa necesidad de que todo sea «intenso», «interesante» y «bonito».

A lo largo de los diferentes relatos mencionas en muchas ocasiones películas y directores, ¿eres un gran cinéfilo? ¿Sientes predilección por algún director en especial? ¿Cuál ha sido o han sido para tí las películas de éste 2010?
Me sigue gustando mucho el cine y veo muchas películas… por mucho que hoy la capacidad de atención (o de resistencia) esté entre los tres y los siete minutos. Pero tengo muy mala memoria y ahora mismo las películas que más me han gustado recientemente creo que no son de 2010 sino de 2009. Te diré dos: Distrito 9 y Un profeta. También me gustó mucho La cuarta fase. El éxito arty de la temporada, Canino, me pareció malísima.

En el ensayo final haces referencia a la película “Un cuento de navidad”, ¿compartes con Arnaud Desplechin esa manera desencantada de entender las relaciones paternofiliales?
De Un cuento de Navidad me encanta sobre todo esa manera de odiarse tan natural entre madre e hijo. Y que la enferma de cáncer se presente a los desconocidos diciendo: «Yo soy la del cáncer». Adoro la falta de dramatismo. A Desplechin lo sigo con mucho interés, incluso aguanté entera y con gusto Comment je me suis disputé ma vie sexuelle. Tres horas de dramas en sordina sobre tesis doctorales de filosofía. Qué temeridad.

¿Cómo surgió la idea de realizar la pieza de vídeo? ¿Fue algo meramente promocional o intentabas desarrollar tu creatividad dentro de otras disciplinas?

Bueno, como promoción mi vídeo es bastante antipromocional, ¿no crees? No salgo yo ni sale nadie leyendo pasajes del libro ni… Es de hecho un comentario sobre la autopromoción, esa ansiedad contemporánea. Yo lo pensé como una pieza más de Habitación doble, aunque separada del libro, vía Youtube. Y resume muy bien esa experiencia del sentido y el sinsentido de la que hablaba antes: si ves el vídeo sin haber leído el libro es un disparate total; si lo ves habiendo leído el libro da la impresión de que todo tiene su razón de ser.

¿Te gustaría continuar experimentando en esa otra faceta?
Oh, sí, me encantó hacer el vídeo, espero repetir. El año que viene en primavera se reeditarán en un solo volumen mis dos primeros libros de cuentos y algunos otros cuentos sueltos que escribí en los 90. Estoy dándole vueltas a hacer un nuevo vídeo para la ocasión… pero no prometo nada porque todo lo que se me ocurre es como de Cecil B. de Mille. Y yo sólo tengo presupuesto para vídeo povera.

En un coloquio te escuché decir que sentías envidia de los artistas…
¡Mucha envidia! Por varias razones. Una: los artistas no tienen que pagar el precio de la popularidad, no tienen que ser conocidos para poder vivir de su arte… ¡De hecho, pueden no ser nada famosos y ser millonarios!  Sal a la calle y pregunta quién es Bruce Nauman, a ver cuánta gente lo sabe… Otra: los artistas no dependen de un tipo de recepción decimonónica de su obra; los escritores dependen en general de un público y de una crítica que sigue buscando en su obra lo mismo que en la literatura del XIX. A mí me gusta pensar en mis libros como arte contemporáneo y me gustaría que se vieran desde esa perspectiva.

Uno de los relatos está escrito íntegramente como diálogo y su protagonista es guionista, ¿has pensado dedicarte a la escritura de guiones en alguna ocasión?
Este capitulito al que te refieres parece que pertenece a un género que yo no sabía ni que existía: la subbed story o cuento subitulado. Me lo ha dicho un amigo que siempre está a la última. Yo no lo veo realmente como un guión ni mucho menos como una obra de teatro. Y la verdad es que nunca he pensado en dedicarme a los guiones. Mis libros, de hecho, son deliberadamente anticinematográficos.

No podemos obviar tu labor como editor, ¿qué tiene que tener un libro para que te atrape?
Bueno, como editor me dedico sólo a clásicos universales de los siglos xviii-xx y a la no ficción contemporánea.  Son campos muy distintos y las formas de atrapar también. Precisamente ahora estoy editando un libro que me parece excepcional: Diario del levantamiento de Varsovia del poeta Miron Bialoszewski. He editado bastantes libros sobre Polonia bajo la ocupación nazi, y éste te puedo asegurar que no tiene nada nada que ver. Es estupendo, originalísimo.

¿Quiénes son tus escritores de cabecera?
Te diré dos a los que sigo hagan lo que hagan: en ficción Kazuo Ishiguro y en no ficción Janet Malcolm.

Tanto en el libro, como en el vídeo, tus protagonistas se pasean por calles como San Bernardo o Pez. ¿Sientes especial predilección por esta zona de Madrid? ¿Hay algún rincón en el que te sientas especialmente a gusto? ¿Te gusta malasañear?
En el vídeo salen esas calles porque en el libro hay unas agentes literarias que tienen su oficina en la calle del Pez. Tambén sale la casa de Esperanza Aguirre porque ella tiene varias apariciones en el libro. Yo vivo en Malasaña desde hace trece años y estoy encantado. De aquí sólo me mudo a un palacio, y si fuera posible a un palacio que estuviera aquí.  Ahora malasañeo de mañana y tarde. Por la noche casi nada, salgo poquísimo… No es que ya no me guste salir: ¡es que han dejado de gustarme las resacas!

¿Existe alguna cosa que te tenga obsesionado últimamente?
Mi parte sana me dice que no tengo que obsesionarme con nada.  La otra campa por sus fueros; sus obsesiones son inconfesables.

¿En qué estás centrado ahora? ¿Algún trabajo entre manos?
Tengo una idea sobre cómo se forma un grupo de amigos, creo que mi próximo libro irá por ahí. Un día de éstos me pongo en serio. Luego está lo que decía sobre la reedición de mis primeros libros. Será en Caballo de Troya… ¿Y si hago un vídeo?

Por Agustín Ormaechea.

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Portada del libro de Magrinyá.

“HABITACIÓN DOBLE” DE LUIS MAGRINYÁ . ED. ANAGRAMA.

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